Las Mil Y Una Noches: Capítulo 5

Cuando al día siguiente el emir le ofreció la oportunidad a Fátima de ser la madre del que sería el nuevo heredero, no vaciló.

“Siempre estaré a vuestro servicio.” Dijo la esclava. “Sin embargo, si el emir desea tener un hijo con su esposa existe otra forma de lograrlo.”

“¿De que se trata? Explicaos.” Preguntó con curiosidad el emir.

“Antes de entrar a vuestro servicio, en mi ciudad natal, Alejandría, conocí a una extraña joven de hermosos ojos color azul aguamarina. Su cabello era negro como la oscuridad más infinita y su piel era pálida como la luz de la luna.”

“¿Y que tenía de especial esa muchacha?” Preguntó la mujer del emir.

“Esa muchacha, mi señora, era una marid, una poderosa djinn guardiana de los espíritus del agua. Creo que ella podría ayudaros, mi señor”

“¡Asombroso!” Exclamó el emir “¡Os envía el cielo, querida Fátima! Debemos traer a esta extraordinaria joven inmediatamente.”

Fátima negó con la cabeza.

“Oh, no, mi señor. Una marid no puede abandonar su hogar, ya que de ahí es de donde procede su poder.”

“Si la arrancáramos de su hogar no nos sería de utilidad alguna.”

“La guardiana puede viajar, buscar, pero en última instancia, si desea hacer uso de todos sus poderes, no puede alejarse mucho de su hogar.”

Tratando de obtener el favor de su señor se ofreció voluntaria.

“Yo podría viajar hasta ella y volver con el remedio.”

Los rostros del emir y su mujer irradiaron felicidad.

“Entonces ve.” ordenó la esposa del emir.

A lo que su esposo añadió:

“Y que Dios te guíe e ilumine tu camino.”

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